Panellets de El Comidista

¡¡Por pocas no llego!! No sé dónde tengo la cabeza. El reto de octubre de Film&Food está basado en la película “Pesadilla antes de Navidad”, una película de animación basada en los dibujos y el poema de Tim Burton que recibe el mismo nombre. En la entrada del grupo podéis leer la sinopsis de la película.

El conocido director de cine en esta ocasión no dirigió el film pero si fue su coproductor y se involucró mucho en el desarrollo de la misma.

La película se lanzó en EEUU en 1993 y fue realizada con la técnica del stop motion. Técnica que nunca antes había sido utilizada por Tim Burton y que más tarde repetiría en la película “La Novia Cadáver” (que sinceramente me gusta mucho más que Pesadilla antes de Navidad).

En el reto podíamos escoger entre Truco (Susto) o Trato. Si escogiamos Susto, Ingrid y Alba nos proponían una receta típica de Halloween, y como a mi no me gustan los sustos decidí que mejor escogía el Trato, que consiste en ofrecer un dulce a uno de los otros blogs que tambíen habían escogido Trato.

Y aquí el porqué de mi tardanza: no vi a tiempo la actualización del post dónde indicaban que la fecha de publicación era hoy en vez del último día del mes como viene siendo habitual. ¿Que cuando lo ví? ¡¡Pues ayer!! Y yo que pensaba que tenía aún todo el fin de semana para preparar mis dulces tranquilamente…

Así que manos a la obra y hoy mismo he preparado estos típicos Panellets. Vale, sí, ya sé que no es muy jalogüinero, pero sí que es tradicional de la fiesta de la castañada. Y porqué esto, pues porque teniendo dulces tan buenísimos como estos, ¿a ver porqué hay que importar hasta las fiestas extranjeras? Marketing, puro marketing…

En fin, que como aún tengo que traer la caja con mis libros de cocina de casa de mis padres, he tenido que tirar de los pocos (12 o 15) que tengo en el piso nuevo. Lo que me ha llevado a estrenar el libro de recetas de El Comidista, del cuál os hablé en esta entrada. Esta receta pertenece a la sección Bajón de Azúcar y con su permiso (bueno, mejor dicho, sin él) he modificado de los ingredientes. Y puedo asegurar que he sido fiel al resto de la receta en un 98%.

Así que esta es mi ofrenda a Ángeles de El Ágora de Ángeles. Me ha gustado mucho su blog, muy variado en cuanto a tipos de cocina, ya le he hechado el ojo a un par de recetillas que tengo que probar. Ángeles, espero que te gusten estos dulces catalanes.

Panellets – para 6 u 8 personas:

Para la masa:

  • 500 gr de almendra molida
  • 300 gr de azúcar (yo he utilizado 150 gr de sirope de agave)
  • 150 ml de agua (al utilizar el sirope, la cantidad de agua necesaria se reduce a la mitad)
  • 1 clara de huevo

Para las coberturas:

  • 200 gr de piñones
  • 100 gr de almendra picada
  • 100 gr de coco rallado
  • 50 gr de cacao en polvo
  • 2 yemas de huevo

Preparación: (copio TEXTUALMENTE el texto de la receta, así que donde pone azúcar entiéndase sirope de agave)

  1. Poner el agua y el azúcar en una cazuela. Hervir, y cuando el azúcar esté disuelto del todo, añadir la almendra en polvo. Remover durante 2 minutos y dejar enfriar. Incorporar la clara de huevo y mezclar bien. Dejar reposando en la nevera un mínimo dee 2 horas, o de un día para otro.
  2. Cubrir una bandeja de horno con papel de hornear. Precalentar el horno a 200 grados.
  3. Dividir la masa en 4 partes. Hacer pequeñas bolitas con la masa con ayuda de una cucharilla. Rebozar la primera parte en los piñones, y colocar los panellets encima de la bandeja.
  4. Hacer lo mismo con la segunda parte en la almendra, y con la tercera, en el coco. Con la cuarta que será la de chocolate, hacer bolas y dejarlas tal cual sobre la bandeja. (Yo aquí le mezclé un poco de chocolate deshecho para chocolatearlo un poco más)
  5. Mezclar en un vaso las yemas de huevo con unas gotas de agua. Pintar las bolitas de piñones y de almendra con la yema (las de coco y las de chocolate no hace falta).
  6. Hornear unos 5 minutos en la parte superior del horno, hasta que los panellets se doren levemente. Tienen que quedar tiernos por dentro.
  7. Sacar del horno y, cuando estén templados, rebozar los panellets de chocolate en el cacao.

Por cierto, al final si que he hecho algo más temático de Halloween, unas simpáticas arañitas hechas con oreos, regaliz, y chocolate deshecho.

Seriously Rich Chocolate Cake

El otro día ojeando algunos libros de cocina con mi cuñada encontramos esta receta y las dos coincidimos que debía estar de vicio. Un par de días más tarde fue el cumpleaños de mi hermana y, como me había comprometido a hacer yo la tarta de cumpleaños, decidí que esta era la mejor opción, un Pastel de Chocolate Seriamente Rico (del libro 101 Cakes & Bakes, Tried-and-Tested Recipes de la colección GoodFood de la BBC).

Se trata de un pastel sin harina ni lácteos (bueno, el único lácteo es la mantequilla que se necesita, aunque se podría sustituir por margarina).

Para 8-10 raciones necesitamos:

  • 100 gr de mantequilla, cortada en dados
  • 140 gr de chocolate negro de la mejor calidad, roto en trozos
  • 6 huevos, separados (claras por un lado y yemas por el otro)
  • 140 gr de almendra molida
  • 85 gr de azúcar granulado fino
  • cacao en polvo o azúcar glas para decorar
  • crema fresca, nata montada o helado de vainilla, para servir (opcional)
  • 1 cucharada sopera de kirsch o Cointreau (opcional)

Preparación:

  1. Pre-calentamos el horno a 170 ºC (o 150 ºC si tiene ventilador). Engrasamos un molde de unos 23 cm  y lo forramos con papel especial para horno. (*) Espolvoreamos los lados del molde con un poco de harina. En un bol resistente al calor, fundimos la mantequilla y el chocolate (al microondas o al baño maría), removemos bien hasta que quede bien liso y dejamos aparte durante unos 5 minutos para que se enfríe un poco. En otro bol, mezclamos las yemas de huevo, la almendra molida y el licor (si lo vamos a utilizar) y añadimos la mezcla de mantequilla y chocolate.
  2. En un bol de cristal o metálico (preferentemente) ponemos las claras de huevo con un pellizco de sal y batimos hasta que se formen pequeños picos. Sin dejar de batir, vamos espolvoreando con el azúcar, hasta que llegue a punto de nieve. Echamos dos cucharadas soperas a la mezcla del chocolate y removemos bien. Después, y con cuidado, vamos añadiendo el resto de las claras.
  3. Echamos la mezcla en el molde y horneamos durante 30-35 minutos, hasta que haya subido bien y esté firme. Dejamos enfriar en el mismo molde. Cuando se haya enfriado, desmoldamos y quitamos el papel (*). Espolvoreamos con cacao en polvo o azúcar glas y servimos con un poco de crema fresca, nata montada o helado.

(*) Yo utilicé un molde de silicona con forma de rosas para hacer 6 raciones. El molde es el tercero que me envió Silikomart para colaborar con ellos. Al ser el molde de silicona, únicamente lo engrasé un poco con mantequilla fundida con la ayuda de un pincel de cocina. El resto de la masa la puse en otro molde de Silikomart, la Cocotte, ya que por su forma es ideal para hacer pasteles y bizcochos pequeños.


Goulash (de pollo)

Whole Kitchen en su Propuesta Salada para el mes de octubre nos invita a preparar un clásico de la cocina húngara: Gulash

El Goulash es un plato tipicamente húngaro elaborado con carne de ternera o cerdo, pimiento, cebollas y pimentón. En su idioma original, la palabra goulash (gulyás) significa rebaño de bueyes o vacas.

Parece que la fama y extensión de este plato se debe a los hombres que iban de servicio militar a Hungría Oriental y que luego fueron trasladados a Viena. Aunque en un principio era basicamente un plato de ternera con cebolla, hoy en día, la paprika o pimiento se considera un elemento fundamental del goulash, y también se puede preparar con carne de cerdo.

Así, se pueden encontrar variantes de este plato en todos los países alrededor de Hungría. El aspecto es muy parecido al ragú o la carne estofada, aunque también existe una variedad de sopa.

Es un plato sencillo aunque necesita tiempo y un poco de atención al comienzo de su preparación. Suele acompañarse de ensalada de patata y perejil y comerse con pan, o también de otro tipo de carbohidratos como los spätze, una especie de gnochi muy pequeño y sabroso.

Existen muchas variedades según las regiones, por ejemplo, el Goulash a la Szeged, se acompaña con patatas machacadas y crema agria; o el Goulash de judias, en el que se sustituyen las patatas por judías. Incluso hay una variedad de gulash con el nombre del escritor Szekely que incluye tres tipos de carne.

La receta que yo he hecho es una versión con carne de pollo, adaptando la receta de Pepekitchen publicada en Directo al Paladar (mis modificaciones en azul).

Ingredientes para cuatro personas:

  • 1 kgr. de carne de ternera, pollo
  • 50 gr. manteca de cerdo, una cucharada sopera de aceite de oliva,
  • 3 cebollas,
  • 2 1 patata (como estamos en temporada, sustituí una patata por un boniato)
  • 2 tomates maduros,
  • 1 pimiento rojo,
  • 2 cucharadas de pimentón dulce (paprika),
  • 1 cucharadita de pimentón picante,
  • sal,
  • pimienta,
  • 2 litros de agua o caldo de carne,
  • harina.
  1. Prepara la carne, bien limpia de grasa y cortada en dados de 2-3 cms. Salpimienta y enharina ligeramente. Reserva.
  2. Calienta la manteca en una cazuela de fondo grueso. Cuando se derrita añade la carne y deja dorar a fuego vivo unos minutos, removiendo para que se dore por igual. Así conseguimos sellar la carne y evitar que pierda muchos jugos.
  3. Aparta la carne a una fuente, para recoger los jugos de cocción que vaya soltando. Reserva.
  4. En la misma grasa, en la cazuela, saltea las cebollas picadas en juliana fina, a fuego moderado, hasta que queden tiernas.
  5. Añade los tomates pelados y en trozos y el caldo o agua.
  6. Calienta y añade la carne, con los jugos que haya soltado, el pimentón dulce y picante y el pimiento rojo en dados.
  7. Lleva a ebullición, tapa y deja cocer a fuego lento dos horas, o hasta que la carne quede muy tierna.
  8. A media cocción añade las patatas peladas y cortadas en dados gruesos.

Jó étvágyat (en húngaro, Buen provecho).

Macarrones de mi infancia

Hace un par de meses que me uní al grupo FILM & FOOD, que nació en marzo de este año para fusionar Cine y Gastronomía. Cada mes desde entonces, proponen una película que ha de servir de inspiración a los participantes para sacar lo mejor de cada uno y realizar una receta (o varias) relacionadas con esa película.

Por diversos motivos, hasta este mes no he podido meterme de lleno en participara en su reto. En septiembre la cinta escogida es HOOK, la versión Spielbergniana de Peter Pan, protagonizada entre otros por Robin Williams (Peter Pan), Dustin Hoffman (Hook a.k.a. Capitán Garfio) y Julia Roberts (Campanilla). Y diréis, ¿qué tiene de gastronómica esta película…? pues en realidad nada. Y ahí es dónde está el reto. No se trata de realizar un plato que aparezca en la película, ni tampoco en algo inspirado en ella… En esta ocasión se trata de sacar nuestro Peter Pan particular (o nuestra Wendy…) y buscar en nuestros recuerdos el plato que de pequeños pediamos siempre a mamá o a la abuela y que no nos cansabamos nunca de comer…

Sinceramente, he tenido que comerme un poco la cabeza para decidir cual de todos era mi plato favorito: las migas de mi abuela, las lentejas con chorizo y morcilla de mi madre, la pechuga empanada, las patatas y el huevo frito, el flan de huevo y pan o el bizcocho de yogur (del cual sin duda me he convertido en una experta)…

Sin embargo, después de una ardua batalla en las listas, el claro ganador, el plato favorito de mi niñez son los macarrones a la boloñesa. Recuerdo que siempre que me preguntaba qué es lo que queríamos comer, tanto mi hermana como yo siempre acababamos diciendo: ¡¡¡MACARRONES!!!

Es increíble como un plato tan sencillo como este puede hacer tan feliz a una criatura… No me cansaba nunca de comer macarrones o cualquier otro tipo de pasta. Incluso cuando mi madre hacía arroz siempre me apartaba un poco de caldo de la preparación para hecharme fideos, así que en vez de comer paella, acababa comiendo fideuà.

Lo malo de todo esto es la ingesta excesiva de carbohidratos, si, hombre si, esas cosas que se han puesto tan de moda (negativamente) en los últimos años. Imaginemos que los carbohidratos son Garfio y su secuaces, los malos de la película. Pues ahora está de moda luchar contra los carbohidratos, prácticamente igual que Peter Pan luchaba contra el Capitán Garfio. Sin embargo, ¿qué sería la vida sin un poquito de Garfio y sus piratas, tocándonos las narices de tanto en tanto, obligándonos a convertirnos en Peter Pan, para ponerlos a raya, para que, sin ellos saberlo, sean un poquito más felices?

Receta para 1 persona:

  • 80 gr de macarrones (lisos, rallados, espirales, spaghetti, tallarines, u otra de las miles de variedades de pasta que existen en el mercado actualmente)
  • 1 latita de tomate frito casero
  • 1 hamburguesa de pollo (o ternera, o cerdo, o mixta… o carne picada de lo mismo -unos 100 gr-)
  • aceite
  • sal
  • hierbas aromáticas y especias (comino, orégano, pimienta…)
  • queso rallado (opcional)
  1. Ponemos los macarrones a cocer en abundante agua hirviendo durante unos 7 minutos (o el tiempo recomendado por el fabricante). En ese agua habremos puesto un chorrito de aceite y un pellizco de sal.
  2. Mientras, en una sarten ponemos la hamburguesa a hacer partiendola en trozos minusculos con ayuda de una cuchara de madera.
  3. Importante remover los macarrones de vez en cuando para que no se peguen.
  4. Cuando la carne esté hecha, añadimos el contenido de la latita de tomate frito y removemos bien.
  5. Añadimos hierbas aromáticas al gusto y volvemos a remover para que la salsa recoja el aroma y sabor de las hierbas.
  6. Una vez los macarrones estén al dente (o a nuestro gusto), escurrimos bien, y en la misma olla de cocción, añadimos la salsa boloñesa a los macarrones.
  7. Removemos bien y servimos.
  8. Podemos añadir queso rallado al gusto.

¡¡Qué aproveche!!

Ensalada de lentejas con vinagreta de miel y mostaza

El otro día os hablaba de una receta rápida para hacer una Fideuà en un cuarto de hora como mucho.

Hoy os traigo otra receta, muy rapidita y muy rica, aunque desde luego, para quien quiera y pueda, se puede tardar mucho más, solo hay que sustituir las lentejas cocidas de bote por lentejas cocidas en casa (y dependiendo del tipo de lenteja, incluyendo su correspondiente remojo desde la noche anterior).

Las lentejas son mi legumbre favorita, me gustan en ensalada, en caliente, solas, acompañadas, con pieles, peladas… además tienen un montón de propiedades, que puedes encontrar aquí.

Para la ensalada:

  • Aprox. 100gr de lentejas cocidas
  • 1 puñado de nueces peladas
  • 1 cucharada sopera de maíz dulce en grano
  • 1 rodaja de cebolla picada fina
  • 20 gr de queso tierno o semi-curado a nuestra elección (el mio era un tierno sin lactosa)
  • 20 gr de pimiento crudo (yo utilicé del amarillo)
  • 2 o 3 palitos de cangrejo
  • un puñadito de picatostes

Para la vinagreta de miel y mostaza:

  • 1 cucharadita de las de café de mostaza a la antigua
  • 1 cucharadita de las de postre de miel
  • 1 cucharada sopera de vinagre de manzana
  • 3 cucharadas soperas de AOVE
  • una pizca de sal
  1. Cortamos en dados pequeños el queso, el pimiento y en rodajas el surimi.
  2. En un bol ponemos las nueces troceadas, los picatostes y el queso, el pimiento, y los palitos de cangrejo cortados.
  3. Lavamos las lentejas un poco, y las añadimos a la mezcla anterior, junto con el maíz dulce.
  4. En un vaso (o un biberón) ponemos la sal, la miel, la mostaza, el aceite y el vinagre y mezclamos bien.
  5. Aliñamos la ensalada con la vinagreta y removemos bien para que se impregne completamente.
  6. Servimos en un plato, y a comer.

Buen provecho.

Crumble de ciruelas

Cuando las chicas de Whole Kitchen desvelaron cual era la propuesta dulce para el mes de septiembre no me hizo demasiada ilusión. Otro postre inglés, me dije a mi misma, con el montón de delicias españolas que hay… aunque luego pensé que debía darle una oportunidad.

Si tuviera que darle una nota, probablemente le daría como mucho un 6. ¿Y porqué tan poco? Puede que por la fruta escogida, los ingredientes, en especial por la mantequilla (ni mi chico ni yo somos muy mantequilleros, aunque él lo es un poco más que yo), aunque los dos coincidimos que lo menos que nos ha gustado es el hecho que se coma caliente. Nos ha parecido muy pesado y no muy indicado como postre para después de una comida o una cena, sino más bien para el desayuno o la merienda. Y casi mejor tomarlo a temperatura ambiente.

Whole Kitchen en su Propuesta Dulce para el mes de septiembre nos invita a preparar un postre clásico británico: Crumble

El crumble es un pastel clásico inglés, quizá el más popular. Se puede elaborar con diversas frutas, aunque quizá la versión más tradicional es la que se hace con manzana. Esta base de fruta, se cubre con una mezcla de harina, manteca y azúcar. Todo ello se introduce al horno, y se sirve y degusta caliente. Por este motivo es frecuente acompañarlo con natillas, helado o alguna compota.

La receta propuesta es la que os pongo más abajo del libro Cinnamon, spice & warm apple pie, aunque la que yo he hecho es una mezcla de esta, el “Crumble de Manzana” del juego de la Nintendo DS: Cocina conmigo ~ ¿Qué preparamos hoy? y de “Crumble de Ciruelas” del libro 101 Delicias de Temporada, de la ed. Grijalbo (modificaciones de la receta propuesta en azul)

RECETA Crumble sencillo de ciruelas (Para 4-6 personas)

*Relleno

8-10 ciruelas maduras

4-5 cucharadas soperas de azúcar

1 cucharada de canela

2 cucharadas de zumo de naranja

ralladura de naranja

*Cobertura

75 g de mantequilla

175 g de harina de todo uso

una pizca de sal

50 g de azúcar moreno

Precalentamos el horno a media temperatura (aprox 180º) y colocamos la bandeja a media altura.

Partimos las ciruelas por la mitad y les quitamos los huesos.

Las cortamos en cuartos y las colocamos en el molde, las espolvoreamos con el azúcar, la canela, la ralladura y el zumos de naranja y reservamos.

Para preparar la cobertura ponemos en un bol la harina y la mantequilla cortada en cubitos y comenzamos a trabajarla con la punta de los dedos, de forma que vaya haciendo “migas”.

Añadimos el azúcar y seguimos mezclando del mismo modo.

Echamos las migas sobre las ciruelas y ponemos en el horno durante unos 40 – 45 minutos o hasta que dore.

Sirva caliente acompañado de helado.

Have a nice meal!!

Lubina al horno con hortalizas

Hace unos meses, Silvia de Silikomart se puso en contacto conmigo para empezar una colaboración mútua. Ellos me enviaban tres de sus moldes de silicona para que los probara y publicara las recetas que había hecho.

La primera receta que hice fue la Mona de Pascua que le preparé mi sobrina. Aunque no es lo habitual, utilicé un recipiente de cocotte para realizar el bizcocho.

Aquí tenéis la segunda, una buenisima lubina al horno. La primera idea era hacerla a la sal, pero leyendo algunas indicaciones en internet, y también el libro de Simone Ortega 1080 Recetas de Cocina, tuve que cambiar la receta, ya que las lubinas que compré estaban limpias de escamas y tripas y para hacerlas a la sal, es mejor que el pescado esté entero para que la carne no se seque demasiado.

Así que el pescado a la sal lo dejaré para más adelante.

Para realizar esta receta, utilicé la Besuguera (ref. COC 01 Pesciera). Me encanta el diseño que tiene.

Para dos personas utilicé:

  • 2 lubinas de unos 200-250 gr cada una
  • 1/2 pimiento verde
  • 1/2 pimiento amarillo
  • 1 cebolla pequeña
  • 2 patatas medianas
  • sal, pimienta y AOVE*
  1. Precalentamos el horno a 200 ºC.
  2. Pelamos la patata y la cortamos a rodajas finas. Las ponemos en la base de la besuguera, salpimentamos y le echamos un chorrito de AOVE*.
  3. Colocamos las lubinas en la besuguera.
  4. Lavamos los pimientos y los cortamos en trocitos. Los ponemos repartidos por encima de las lubinas.
  5. Cortamos las cebollas en daditos y lo ponemos también encima de las lubinas.
  6. Tapamos y ponemos en el horno para que se haga al vapor durante unos 40 minutos.
  7. Servimos y a comer.

* AOVE = Aceite de Oliva Virgen Extra

Fideuà rápida

A veces entre semana me apetece algún plato de esos que normalmente sólo hacemos en fin de semana. Cuando queremos algo de eso, lo solemos hacer el día de antes y lo dejamos preparadito para que cuando llegue la hora de comer, solo tengamos que sacar el tupper de la nevera, lo pongamos en el micro, lo calentemos y a comer…

Si tenéis la suerte de trabajar* cerca de casa, y disponéis de un poquito de tiempo, este plato puede que os guste:

Ingredientes por persona:

  • 1 sepia mediana (limpia) o 2 pequeñas
  • 2 langostinos
  • 250 ml de caldo de pescado en brick (o 1 pastilla de caldo concentrado + 250 ml de agua)
  • 80-100 gr de fideos del nº 2
  • alioli (opcional)
  1. Lo primero que tenemos que hacer es, si no tenemos el caldo de pescado en brick, es poner el agua a calentar y cuando hierva poner el cubito de caldo para que se deshaga.
  2. Pelamos los langostinos, quitándole la cabeza y cortamos la(s) sepia(s) en tiras pequeñas.
  3. Ponemos todo en una sartén pequeña para que se haga bien.
  4. Cuando esté hecho, retiramos la sepia y los langostinos en un plato y ponemos los fideos para que se doren un poco (en catalán diriamos rossejar…)
  5. Cuando hayan cogido color, hechamos el caldo caliente poco a poco, añadiendo más a medida que se vaya consumiendo, y hasta que los fideos estén hechos. Deben quedar totalmente secos.
  6. Todo esto lo hacemos a fuego alto.
  7. Para servir, colocamos los fideos en un plato y ponemos la sepia y los langostinos.
  8. Opcionalmente podemos poner un poco de alioli que mezclaremos bien con los fideos.

En unos 10-15 minutos podéis tener este delicioso plato listo para comer.

Bon profit.

* Digo lo de suerte de trabajar cerca de casa, ya no solo por poder hacerlo cerca de casa, sino por poder trabajar, ya que desafortunadamente soy una de los varios millones de parados que hay en el país, qué envidia os tengo… 😦

Natillas caseras sin lactosa

Desde que era pequeña el olor de la leche de vaca me ha hechado siempre para atrás y tampoco me han gustado los yogures. No era sólo su sabor, que intentaba esconder con sabores potentes, como por ejemplo el coco, o más tarde los frutos rojos… sobretodo era su textura, aunque hay otros postres lácteos como por ejemplo el flan o las natillas, que dependiendo de la marca tienen una textura bastante similar y en cambio si me gustan. Sin embargo, los quesos siempre me han gustado, y cuanto más secos, fuertes y olorosos mucho mejor.

Recuerdo que desde bastante pequeña, tuve recurrentes ataques de migraña y cólicos, por lo que mi madre optó por llevarme a un médico naturista (bastante raro encontrar uno hace veinte o veinticinco años…), ya que los médicos “tradicionales” no sabían encontrar el por qué de esos dolores. (Pongo lo de “tradicionales” entre comillas, ya que para mi, aunque no estuviese de moda, era y sigue siendo más tradicional un médico naturista que no uno que te atiborra a medicamentos sin hacerte ninguna exploración previa. Un médico naturista (homeópata o naturópata) basa sus conocimientos en lo que nos hemos acostumbrado a llamar los remedios de la abuela: flores y plantas curativas, minerales, y tantas otras terápias que nuestros antepasados han ido perfeccionando con el paso de los años).

El caso que este médico naturista, tras una exploración y cuestionarios completos, determinó que, para evitar tanto la migraña como los cólicos, lo que debía hacer era suprimir al máximo lácteos, fritos y, muy a mi pesar, el chocolate, ya que estos productos lo que hacían era cargar el higado, que tenía que trabajar el doble para poder realizar correctamente su función de filtro.

No tuve ningún problema en realizar dicha supresión, aún siendo una cría de unos diez-doce años… Los lácteos, de por si, ya no eran santo de mi devoción, y los fritos en mi casa tampoco no se comían mucho. Ahora bien, el chocolate… El chocolate, eso ya es otro cantar… Moderé la ingesta, sustituí chocolate blanco y chocolate con leche por chocolate negro, pero a mí el chocolate no me lo quita nadie.

Y la verdad, después de todos estos años, tanto las migrañas como los cólicos, son ahora muy pero que muy esporádicos…

Y cuando me dan, normalmente suele ser por culpa de la lactosa. Imagino que todos sabréis ya que es la lactosa, pero por si aún queda algún despistado en la audiencia lo explico:

La lactosa es el azúcar que se encuentra de forma natural en la leche. Para digerirla, el organismo humano precisa de la enzima lactasa que se produce normalmente en la mucosa intestinal, y que transforma la lactosa en unidades más pequeñas (glucosa y galactosa). La intolerancia a la lactosa se debe a la disminución o ausencia de lactasa en el conducto digestivo. La causa de intolerancia a la lactosa puede ser congénita, por un error del metabolismo bastante raro, en el que la lactasa falta desde el nacimiento, o adquirida. Esta última puede ser parcial o total y puede iniciarse en la infancia, adolescencia o en la edad adulta. Puede deberse a una disminución progresiva de lactasa en las células de la mucosa intestinal a partir de los dos o tres años de edad, sin que se conozca la causa, o como consecuencia de una agresión a la mucosa intestinal por un virus, bacterias, antibióticos o quimioterapia, diarreas infecciosas, enfermedad inflamatoria intestinal crónica, enfermedad celíaca, ingesta excesiva de alcohol, etc.

Los síntomas suelen aparecer de los 30 minutos a las 2 horas después de haber ingerido alimentos que contengan lactosa, generalmente acompañados de flatulencia, cólico intestinal y diarrea. Los síntomas desaparecen entre 3 y 6 horas más tarde. Estos se deben a que la lactosa no digerida en el intestino delgado, pasa al grueso y allí es fermentada por las bacterias de la flora intestinal produciendo hidrógeno y otros gases.

(Fuente: http://saludyalimentacion.consumer.es/intolerancia-a-la-lactosa/)

Para mi, la solución fue sencilla: prescindir por completo de la leche y productos que la contengan. Aunque de vez en cuando me permito un capricho lácteo sin que me produzca trastornos. Normalmente suele tratarse de algún tipo de queso, ya que para el resto, flanes, natillas, cremas, suelo hacerlas en casa utilizando leche sin lactosa, o incluso leches de tipo vegetal: de soja (no muy frecuentemente, porque su sabor no me gusta mucho), de almendra, de arroz…

Así que la recetilla que os pongo aquí es la de unas natillas caseras, de nuevo extraídas del juego de la Nintendo DS, Cocina conmigo ¿Qué preparamos hoy? , que me está dando bastante juego, valga la redundancia.

Como siempre, los ingredientes son para 2 personas y en azul las modificaciones que he hecho en la receta

  • 500 ml de leche sin lactosa
  • 2 cortezas de limón
  • 3 yemas
  • 150 gr de azúcar (75 gr de azúcar blaco y 75 gr de azúcar moreno)
  • 14 gr de maicena
  • 1/4 cdta. de canela molida (o una ramita de canela)
  1. Ponemos la leche y la corteza de limón en un cazo. Añadimos la canela y ponemos a calentar a fuego lento.
  2. Calentamos mezclándo desde el fondo del cazo con una cuchara de madera y apagamos el fuego.
  3. Sacamos la corteza de limón.
  4. Metemos las yemas y el azúcar en otro cazo. Añadimos la maicena y batimos con el batidor.
  5. Vertemos la leche caliente poco a poco en el segundo cazo sin dejar de remover.
  6. Ponemos a fuego lento y seguimos removiendo.
  7. Apagamos el fuego cuando toda la crema empiece a estar espesa y dejamos que se enfríe un poco.
  8. Echamos las natillas en recipientes individuales y las reservamos para que enfríen.
  9. Cuando ya estén frias, las metemos en la nevera, cubiertas con film transparente.
  10. Servir frías.

Buen provecho.

Nota 21-09-11: Como recomendación personal, si no os gustan muy, muy dulces, reducid la cantidad de azúcar, yo pondría unos 100 gr como mucho. Para mi gusto, y el de mi chico, quedaron un pelín empalagosas usando 150 gr.

Pizza casera

Whole Kitchen en su Propuesta Salada para el mes de septiembre nos invita a preparar un clásico de la cocina italiana, la Pizza.

La receta propuesta en el grupo como inspiración es una del archiconocido chef inglés Jamie Oliver, sin embargo yo he hecho la que acostumbro a hacer desde hace ya unos tres años y que saqué de algún libro o algún blog, del que ahora mismo imposible recordar el nombre.

Normalmente suelo utilizar el preparado para pizza de la marca Harimsa, o el de Hacendado, que es una mezcla a base de harina y levadura (desconozco las proporciones). Sin embargo en esta ocasión utilicé los ingredientes por separado: 300 gr de harina blanca de trigo, 1 sobrecito de levadura de panadería (unos 5 gr), 200 ml de agua (a temperatura ambiente) y un pellizquito de sal.

Una vez mezclados todos los ingredientes, amasamos durante unos cinco minutos, y dejamos reposar otros cinco minutos más. Para la pizza no es necesario dejar reposar más, a menos que queramos que la masa de la pizza sea de las gorditas. Yo nunca he probado ha hacerlas de ese tipo, por lo que no se si sería una buena idea dejarla reposar una vez se haya extendido la masa… ¿? (se aceptan ideas y comentarios al respecto)

Después de extender la masa con un rodillo y recortarla con la ayuda de un plato, ponemos la masa directamente sobre un papel especial para horno en la bandeja. Como guarnición de la pizza utilizé media latita de tomate casero, media latita de maíz dulce en grano, unas seis olivas sin hueso negras partidas en trozos, unos 75 gr de bacon cortado en dados y varios champiñones cortados en láminas. Y todo cubierto con abundante queso mozzarella.

Con los recortes de la masa, me dió para hacer una calzone, que rellené con una latita de atún, la media latita de tomate casero restante, unos trocitos de pimiento rojo asado y más queso mozzarella.

Para hornearla, precalentamos el horno a 180º durante unos 10-15 minutos. Ponemos la bandeja en la parte baja del horno, porque nos interesa que se haga bien la masa. La tenemos durante unos 10 minutos, y después la subimos a la parte de arriba para que la pizza se dore a nuestro gusto. La calzone la tendremos que dejar un poquito más, ya que la masa de la parte de arriba puede quedarse un poco cruda si la dejamos el mismo tiempo que la pizza.

Buon appetito!!

PD: las cantidades de los ingredientes son para dos personas.