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Bizcocho de yogur sin yogur

Aunque me encanta experimentar nuevas recetas y probar nuevos sabores para el tema de los bizcochos siempre he ido a lo seguro: el bizcocho de yogur de toda la vida… Me sale de rechupete y la mayor modificación que he llegado a hacer alguna vez ha sido cambiar el sabor de yogur y ponerlo de coco en lugar de limón y la ralladura de limón por coco rallado…

Sin embargo, últimamente he tenido oportunidad de preparar dos pasteles totalmente diferentes a los que tengo por costumbre hacer. Uno es un Carrot cake (bizcocho de zanahoria) que ya os pondré la receta más adelante. El otro es un bizcocho de yogur, pero ¡¡sin yogur!! La receta del bizcocho es de Elena del blog Chocolate y Pimienta, aunque he hecho un par de pequeñas modificaciones:

Ingredientes:

  • 4 huevos (8 pp)
  • una medida de yogur de leche (yo le he puesto leche semi) (125ml – 1 pp)
  • media medida del vaso de yogur de aceite de girasol (65ml aprox – 17pp)
  • una medida y media de yogur de azúcar (150gr – 16 pp)
  • 3 medidas de yogur de harina (250gr – 23 pp)
  • 1 sobre de levadura Royal (1 pp)
  • Unas gotas de esencia de vainilla.

Preparación:

  1. Separamos las claras y las yemas y montamos las claras a punto de nieve fuerte.
  2. Con el brazo de la batidora mezclamos la leche, el aceite, las yemas de huevo, el azúcar y la esencia de vainilla (Elena en su receta añade también un chorretón de anís pero yo no se lo puse… más que nada porque no tengo tomamos anís en casa)
  3. Una vez que está bien mezclado y queda una crema algo espesa, se añaden las claras montadas.
  4. Mezclamos sin batir, con una lengua de gato, con una cuchara o bien con varillas manuales, siempre de abajo a arriba, con suavidad, intentando evitar que se baje la preparación. (Yo lo hice con la espátula de silicona o lengua de gato y quedó perfecto)
  5. Por último, mezclar la harina junto con la levadura y tamizar. Añadir la harina a la mezcla anterior, también deberá hacerse manualmente, incorporando la harina por tandas, mezclando suavemente hasta que esté todo bien mezclado.
  6. Cubrir el molde donde se vaya a echar la masa con mantequilla y harina y verter la preparación en él. En la superficie se puede echar azúcar. eso al gusto.
  7. Precalentar el horno a 185ºC y bajarlo a 175ºC, meter la bandeja y dejarlo 35-40 minutos aprox.

A partir de aquí las instrucciones son opcionales, dependiendo de si queréis dejar vuestro bizcocho “al natural” o si lo queréis utilizar como base para una tarta. En mi caso, lo utilicé como tarta de trufa y chocolate:

  1. Dejamos enfriar el bizcocho y cuando esté a temperatura ambiente, lo partimos con cuidado por la mitad para ponerle el relleno de trufa (en esta ocasión, utilicé una trufa ya hecha que compré en la pastelería del hipermercado Alcampo (200gr aprox – 8pp), pero podéis utilizar la vuestra propia mezclando con mucho cuidado y muy despacio nata montada y chocolate desecho). También podéis poner nata montada (pero no la de spray, esa no sirve😛 ), crema pastelera o incluso utilizar mermelada al gusto.
  2. Para la cobertura utilicé 150 gr de chocolate especial para postres (22 pp) y la decoración fueron unas bolitas de chocolate de colores. Y en los laterales, almendra crocanti (100gr aprox – 11 pp)

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A simple vista puede parecer un bizcocho complicado de hacer, pero nada más lejos, si que puede ser un poco más largo de preparar, pero el resultado os garantizo que merece la pena.

Si estás siguiendo el plan de Entulínea como yo, os podéis permitir también este bizcocho. La tarta rellena sólo la recomiendo que la hagáis en caso de alguna celebración especial, tipo aniversario, pero no para comerla a menudo ya que puntúa mucho y os va a salir muy cara de propoints (entre 7 y 14 pp según si es una ración simple (1/16) o doble (1/8)). En cambio, si hacéis solo el bizcocho (66 pp en total), cada ración simple (1/16), perfecta para un tentempié, sólo puntúa 4 pp. Además si hacéis el bizcocho en un molde cuadrado o rectangular, podréis hacer muchas mas raciones que puntuará menos, para saber la puntuación sólo tenéis que dividir el total del bizcocho entre las raciones que os salgan.

Espero que os guste. ¡A disfrutarlo!

Ensalada de hojas verdes, trigo y gambas

La receta que os propongo a continuación es el resultado de mi participación en un grupo de Facebook, dónde todas debíamos hacer una ensalada con algún tipo de cereal o pasta, pero dónde lo más importante era hacer un plato sin ningún tipo de carne (que para eso estamos en cuaresma).

Los ingredientes y la preparación que os indico abajo, son la base de la receta y del reto, aunque podíamos hacer mil y una modificaciones según nuestro criterio y nuestros gustos.

Yo excepto un par de puntos, la he seguido casi al pie de la letra. Y para las que sigáis la NoDieta de Entulinea, es muy baratita de PP: 8 por persona

Ingredientes para 2 personas:

  • 4 tomates maduros (0 PP)
  • 1 diente de ajo (0 PP)
  • 2 Cdas agua (0 PP)
  • 1 Cda vinagre o zumo de limón (0 PP)
  • 2 ramitas perejil fresco (0 PP)
  • 10 gr cebollino (0 PP)
  • 2 Cdas aceite de oliva (6PP)
  • 60 gr queso crema para untar 0% MG (San Millán o casero) (1 PP)
  • 85 gr trigo tierno en crudo (8 PP)
  • 85 gr colas de gambas, blancas o rojas (1 PP)
  • 85 gr calamar (1 PP)
  • 85 gr espinacas baby (0 PP)
  • Sal, pimienta y especias a gusto (0 PP)

Cómo lo hacemos:

  1. Hervir el trigo en abundante agua con sal unos 10 – 12 minutos. Cuando falte 1 minuto para terminar la cocción, añadir las gambas. Escurrir y refrescar con agua fría.
  2. En una sartén antiadherente con 1 cta aceite oliva saltear el calamar hasta que esté doradito, luego cortar a tiras o a cuadraditos.
  3. Picar el ajo, el perejil y el cebollino.
  4. Pasar a un bol, reservando un poco de cebollino para la decoración, y añadir el queso, el vinagre o el zumo de limón, el aceite restante y el agua.
  5. Salpimentar y remover.
  6. Trocear los tomates.
  7. Mezclar el trigo, las tiras de calamar salteadas y las gambas, con los tomates y las hojas de espinacas baby.
  8. Remover bien, cubrir con la salsa y espolvorear con un poco de cebollino picado.

Y así es como quedó mi participación. Como veréis, solo le puse gambas, y sustituí el cebollino por más perejil, ya que no encontré.

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Os la recomiendo. Yo ya la he hecho varias veces y cada vez me gusta más.

Y recordad que podéis transformar la receta según vuestros gustos y según vuestra despensa: arroz, cous-cous, pasta, surimi, lechuga… Las posibilidades son infinitas.

¡Que aproveche!

Pérdida y perdida

Últimamente no se me ve mucho por aquí, y no es por falta de ganas, si no por falta de tiempo. Desde que el pequeño polizón entró en nuestras vidas, la mía se convirtió en un pequeño caos. Y además ahora tengo que añadir un trabajo a tiempo completo y que apenas me deja tiempo libre, aunque no me quejo, porque es un trabajo que me gusta (además bastante tiempo libre tuve durante casi año y medio). He trabajado con horarios bastante peores, cuando era más joven y no tenía ninguna responsabilidad en casa… ahora con el pequeño polizón las prioridades han cambiado

Pero no sólo de mi ausencia se trata este post, si no también de otro tipo de pérdida… nada grave ni afortunadamente tampoco nadie… únicamente unos kilos que habían decidido por su cuenta quedarse instalados en mi cuerpo desde hace ya un par o tres de años… de momento se han quedado 10 en el camino, y por lo menos quedan otros 6 para poder llegar al objetivo que me he marcado, que es llegar y sobre todo mantenerme en los sesenta y pico kilos.

¿Y cómo he conseguido perder este peso? ¿Pasando hambre? Pues no, porque como lo que quiero. ¿Con dietas raras (dieta de la alcachofa, dieta del caldo, dieta del limón…)? Pues no, porque como lo que quiero. ¿Con dietas peligrosas para mi salud (Dukan, protéica…)? Pues no, porque como lo que quiero. A ver, a ver, a ver… ¿Cómo que como lo que quiero? Pues si, como plátanos, patatas, pan, legumbres… como hasta pizza, y chocolate!!! Entonces, ¿cómo? Pues muy sencillo, gracias a la “dieta” de los puntos. Aunque realmente no es una dieta. Es una manera de comer, de relacionarte con la comida, de respetarse a uno mismo… Yo estoy encantadísima y casi 12 kg menos desde el 28 de agosto me dan la razón!!

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Así que a partir de ahora las recetas que vaya poniendo por aquí, irán puntuadas según la guía de Entulínea.

Hasta pronto!!

 

A propósito de Supernanny

Hoy he visto un artículo que alguien ha colgado en Facebook a propósito del libro de la Supernanny española, Rocío Ramos-Paul, y lo que en principio iba a ser un comentario corto, se ha acabado convirtiendo en este post.

Hace algunos años cuando no tenía hijos aún veía el programa con curiosidad educativa, para aprender algo por si algún día yo me veía en la misma situación: madre desesperada a punto de regalar a sus hijos por incontrolables…

Pero afortunadamente en el momento que me convertí en madre (puede que incluso antes pero yo aún no lo sabía), me di cuenta que los métodos de esta licenciada en psicología, más que estar destinados a educar a los niños con amor y constancia son métodos para conseguir lo que los padres quieren por el método fácil, aunque curiosamente nunca se conseguían los objetivos a la primera, siempre había que repetir las acciones numerosas veces, con la consiguiente frustración por ambas partes, hijos y padres, que poco a poco y prácticamente sin darse cuenta volvían en menos tiempo a recuperar viejos hábitos de rabietas, pataletas y gritos. Algo así como lo que pasa con las dietas milagro y el famoso efecto yo-yo. Entonces viene la consiguiente visita de la presentadora para hacer reproches en la aplicación del método. Por cierto, revisando la biografía que aparece en la web de su consulta, me resulta particularmente interesante que en ningún momento se especifique que esté especializada en psicología infantil.

sn

Fue en ese momento también cuando empecé a plantearme porqué esos niños se comportaban de esa manera, porqué querían llamar tanto la atención de sus padres (y curiosamente casi siempre era la atención de los padres y no la de las madres la que querían llamar). Las mamás, en la mayoría de los programas que llegué a ver, eran las sufridoras desesperadas que ya no sabían qué hacer para que sus hijos les hicieran caso. Sin embargo los papás, se pasaban todo el día fuera de casa y cuando llegaban estaban tan cansados que no querían que esos niños pesados e incontrolables, llenos de ira y de frustración los molestaran, así que grito va y grito viene, porque no le están dejando ver su programa de TV favorito ni disfrutar de su merecida cervecita tranquilamente. Según la lógica del programa y por ende de su presentadora, el problema son esos niños maleducados que no entienden que su padre ha estado fuera todo el día y lo único que quiere es descansar tranquilamente.

A ver, parémonos a pensar un momento… ¿No será al revés? ¿el problema no será ese padre maleducado que se ha pasado todo el día fuera y que no entiende que sus hijos lo único que quieren es pasar un rato con él y que todo lo que hacen al final es sólo para llamar su atención? Pero no, según ese programa, todos los niños son orcos de Mordor y hay que acabar con ellos (con ellos no, claro, pero sí con su personalidad, que al final viene a ser lo mismo).

Luego está el papel de esas madres sufridoras que comentaba antes. Me diréis, sí claro, pero los niños no se portan mal sólo cuando está el padre, con la madre son incluso peores. Cierto, pero con matices. Si una madre no se siente respaldada por su pareja en la educación y la crianza de sus hijos, fácilmente se va a ver desbordada por la situación, y cada vez va a ser peor, como una bola de nieve que va bajando una ladera nevada. Lo que empezó siendo una bolita acaba arrasando una casa. No tener tiempo para ella también pasa factura. Así que ahí tenemos a una madre cansada, desbordada con uno o varios hijos a los que prácticamente está educando ella sola a base de gritos y castigos. ¿Cómo no se van a rebelar esos niños también con ella? Simplemente se están defendiendo de una situación que no les gusta.

El problema está en que son niños y no entienden que cuánto peor se porten más gritos y más castigos habrán. Y eso es así porque son niños y no nacen sabiendo. Y la tarea de los padres es esa, educar, conducir a sus hijos para que quieran hacer las cosas que se les pide hacer, sin obligaciones…

Hay una frase que me gusta mucho de Howard Gardner, psicólogo americano, ganador del Premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales de 2011: El propósito de la educación es lograr que los niños quieran hacer lo que deben hacer. Esta frase la encontré en un decálogo publicado en la edición digital del diario El País: Diez pautas para educar. Si tenéis oportunidad leedlo, es muy interesante y son unas simples reglas que no tienen nada de especial, simplemente mucho sentido común.

Los niños son como esponjas, loritos o espejos: absorben, dicen e imitan todo lo que ven, así que si no quieres que tus hijos griten, digan palabrotas o peguen, empieza a corregirte primero tú, y sobretodo no seamos incongruentes.

Pequeños polizones de alta demanda

En mi última entrada os hablé del pequeño polizón. Hoy os voy a hablar un poquito más de él.

Tiene 9 meses recién cumplidos, es intenso, demandante, acaparador, observador y muchas otras cosas, y en todos esos adjetivos podría poner el “muy” delante. Hacemos porteo, colecho, LME.

Por suerte no es un niño muy llorón, pero cuando lo hace se entera todo el edificio. Le cuesta mucho dormirse, la mayoría de veces lo consigo con la teta, pero hay otras veces que no. Tiene el sueño muy ligero y muy sobresaltado. Intentamos no estimularlo demasiado, pero él mismo es el que abre armarios y cajones para ver qué hay, el que parece un bichito por el suelo buscando cosas para tocar e investigar.

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Haciendo un alto en el camino

Formo parte de la mayor empresa del pais (modo ironía ON) así que estoy con él 24hr / 7 días a la semana y estoy A-G-O-T-A-D-A.

Últimamente he tenido varios momentos de necesitar llorar por no poder hacer nada, de no poder dedicarme ni cinco minutos. Voy descuidada y sin maquillar, y ya no es sólo por no tener tiempo, es que ya hasta se me han quitado las ganas. Suerte que tengo un marido que vale millones y no le importa lo descuidada que vaya.

A nivel emocional es bastante complicado, porque el 99% del mundo exterior no comprende lo que es tener un niño “así” todo el día, por mucho que se les intente explicar. Para ellos el pequeño polizón es un remolino, un chafardero, un bicho, un trasteante…

Normalmente juzgan nuestra forma de crianza, la forma en la que lo alimentamos…

A veces me he llegado a sentir culpable por ello… sin embargo, reflexionándolo bien, no tengo porqué sentirme culpable. ÉL ES ASÍ, y lo seguirá siendo si en vez de lactancia materna le diera lactancia artificial, también seguiría siendo igual si lo dejara en su cuna llorando hasta que se durmiera. Entonces, ¿para qué vamos a hacerlo sufrir y porqué voy a sufrir yo también innecesariamente? ¿para contentar al resto del mundo? Pues no, señores, aquí se trata de lo que yo, mi hijo y mi marido queramos. Y sí, yo primero, aunque sólo sea por esta vez.

A pesar de todo, el pequeño polizón, es casi perfecto… y digo casi, no por todo lo que os he explicado antes, si no porque tiene un problema en su pierna derecha (Hemimelia peronea). ¿Y eso qué es? os preguntaréis, pues la hemimelia peronea, aunque infrecuente, es la más común de las deficiencias congénitas de los huesos largos, además de la deformidad esquelética más frecuente del miembro inferior. Consiste en la aplasia o hipoplasia del peroné, frecuentemente asociada a otras malformaciones de la tibia, del fémur o del pie. En unos días lo operan, para que en poco tiempo podamos ponerle su primera prótesis y pueda empezar a caminar.

Será la primera operación, aunque no la última. Ya os contaré como va.

Saludos.

Volvemos

Sí, en plural. Porque vuelvo con un pequeño polizón. Hace mucho que no escribo, casi un año. Bueno, en realidad, casi 9 meses. Prácticamente el mismo tiempo que tiene Héctor. Y han pasado muchas cosas en este tiempo.

Estos meses han sido durillos, aunque no más de lo que me esperaba ni de lo que algunas personas me habían dicho que iba a ser.

Soy mamá primeriza, y a raiz de eso he leído (y sigo leyendo) mucho sobre bebés y cómo criarlos. Algunos métodos de crianza me han dado escalofríos de sólo pensar en aplicarlos con Héctor. A pesar de las críticas y comentarios de algunas personas, tanto mi marido como yo, hemos tomado el camino, sin plantearnoslo, de la crianza con apego y la lactancia materna exclusiva.

Este tema de la alimentación infantil, también está siendo un tema un tanto polémico en nuestros alrededores. No estamos en contra de la lactancia artificial, simplemente no es nuestra opción, y hay gente que piensa que nos hemos vuelto hippies o que seguimos una moda, o que nos hemos hecho de una secta o algo así.

La lactancia materna no es lo mejor, es lo normal, o debería volver serlo, como ha sido durante siglos y siglos. La lactancia artificial no es lo peor, pero no debería ser lo normal o la norma. Y en este tema, Héctor, todo un experto, ha decidido claramente qué es lo que quiere, y es teta, y sólo teta… nada de biberones, ni leche artificial, ni siquiera biberones de leche materna extraída; y tampoco agua, ni tampoco las infusiones… como mucho un poco de agua en vasito o en botellita, y es así desde que tiene dos o tres meses. El biberón, para jugar, pero poco más. Menos mal que no hice aprovisionamiento antes de que naciera.

Imagen del blog Mucho más que garabatos del CEIP Jacaranda de Benálmadena (Málaga)

A partir de ahora, en el blog incluiré algunos artículos sobre esta forma de crianza. También os traduciré algunos de los artículos de la asesora de lactancia materna, Meg Nagle Ibclc (Asesora Certificada de la Junta Internacional de Lactancia), también conocida como The Milk Meg.

¿Qué más ha pasado en mi vida que me ha mantenido alejada? Una boda, una mudanza, varios meses sin internet… aunque esos son otros temas.

Tengo varios proyectos en mente, uno de ellos volver a publicar por aquí con más frecuencia. Espero veros por aquí.

Agua

Otro mes que participo en La Vuelta al Mundo. Esta vez el tema ha sido facilito y, aunque de archivo, he podido añadir algunas fotografías, quizá no de gran nivel profesional, (últimamente no he podido practicar mucho), pero al menos, y a mi parecer, bonitas y personales. Y a vosotros, ¿qué os parecen?

3985913325_e5fe1bac9c_o 6064057340_f02754a34f_o6063254415_daced56026_o 6064019598_73cc5ef9c5_o 6064165730_04f4612a7f_oPor cierto, me despido hasta pasado el verano. Vienen algunos cambios importantes:)

Azúcar

¿Porqué desde hace tanto tiempo no publico ninguna receta? La respuesta es muy sencilla, azúcar… o mejor dicho, diabetes gestacional.

En mi último post ya os comenté que estoy embarazada, y que el pequeñajo nacerá, si le apetece, a primeros de julio, aunque al ser primeriza puede que se espere un poco, que dentro parece ser que se está muy a gusto.

El caso es que en una de las analíticas, el Test de O’Sullivan salió alterado, así que tuve que hacerme otra analítica, la curva larga de glucosa, que también salió alterada, por lo que me diagnosticaron diabetes gestacional.

Ahora mismo me estoy controlando los niveles de azúcar en sangre con una dieta especifica y me pincho para mirar esos niveles, seis veces al día, cada dos días, aunque los primeros quince días me tenía que pinchar a diario. Tengo las yemas de los dedos con durezas de los pinchazos…

Por suerte, la dieta está funcionando a dos niveles, el primero porque estoy llevando los niveles de azúcar en sangre correctamente con lo que me evito tener que ponerme insulina, y el segundo, porque estoy perdiendo peso sin afectar al crecimiento del peque.

Hecho de menos comerme algún dulce de vez en cuando, mis cereales por la mañana, acompañar la comida del domingo con un refresco y ahora que empieza el buen tiempo, los helados y las horchatas artesanas… Después del parto ya veremos, porque tampoco quiero ganar en dos días lo que llevo perdido en los últimos dos meses…

Feliz semana!!

La Vuelta al Mundo – LVAM (marzo y abril)

Hace bastante que no entro por aquí, y es simplemente porque ahora mismo estoy dentro de una pequeña burbuja.

Bueno quién realmente está en esa burbuja es Héctor, el culpable de mi “absentismo blogueril”, al que presento “oficiosamente” hasta que haga su gran aparición en julio:

IMG085La eco es de principios de marzo, cuando estaba de 22 semanas. Hoy, dos de mayo, estoy embarazada de 30 semanas y 3 días, según los controles médicos, así que esperamos su llegada alrededor de la primera o segunda semana de julio.

Entonces, el título ¿a qué viene? os preguntaréis. Pues bien, los que me seguís desde hace algún tiempo, sabéis que de tanto en tanto participo en un grupo en Flickr que se llama La Vuelta al Mundo. Pues bien, el tema de marzo, en el que participé, pero no publiqué el post en su día, trataba sobre los niños, y el único niño que tenía a mano y “dispuesto a colaborar” era Héctor. Me fue muy complicado participar en el tema de marzo, ya que conozco mucha gente que está en contra de publicar las fotos de sus hijos en Internet  cosa que hasta hace un tiempo yo misma no entendía, pero que ahora cada día entiendo más. ¿Será que el espíritu de la maternidad se está acomodando en mi mente?

El tema de abril, el Verde. Rebusqué en mi archivo y encontré esta fantástica foto que hice hace un par de veranos, en las vacaciones que hicimos a Tenerife. Pensaba que el tema iba a ser un poco más fácil que el anterior, así que no me preocupé demasiado los primeros días en salir a cazar cosas verdes. Mala idea.

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¿Qué pasó? Pues que entre los estudios, las visitas médicas, clases de pre-parto  y un poco de pereza por mi parte, además de casi quince días de lluvia semipermanente, lo que parecía que iba a ser una participación con montones de fotos en verde, finalmente se ha quedado en sólo una.

¿Seré capaz de publicar a tiempo el tema de mayo?

Las horas mágicas

Hace tiempo que no participaba en ningún reto o tema de los grupos gastronómicos o fotográficos en los que solía participar antes.

Así que hoy, día de publicación global, os traigo mi aportación al tema de febrero de La Vuelta al Mundo, un grupo que empezó en Flickr hace casi 5 años: Las horas mágicas.