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Flan de Pan

Aunque no somos de comer mucho pan, últimamente se nos habían acumulado algunos restos de pan duro y tenía en mente desde hace mucho hacer una receta de flan de huevo con pan que mi madre hacía frecuentemente cuando era pequeña.

Investigando la receta en internet he descubierto además que esta receta es un postre típico murciano, el Pan de Calatrava.

Mi versión añade manzana rallada y un poco de ron a la versión original, y es bastante menos dulce.

Qué puse:

  • 6 huevos
  • 1/2 litro de leche sin lactosa
  • pan duro (yo utilicé media baguette cortada en dados)
  • un chorro generoso de ron blanco (opcional)
  • 1 manzana golden rallada
  • 100 gr de azúcar
  • caramelo líquido para el molde

Cómo se hace:

  1. En un bol mezclamos la leche y el ron y ponemos el pan a remojo.
  2. En otro bol batimos los huevos con el azúcar.
  3. Añadimos esta mezcla a la leche y removemos bien para que se mezcle todo.
  4. Rallamos la manzana pelada previamente y la añadimos a la mezcla, removiendo un poco para que se reparta bien.
  5. En un molde grande resistente al calor ponemos un poco de caramelo líquido en la base y echamos la mezcla.
  6. Ponemos el molde al baño maría y dejamos cocer hasta que cuaje.

Es un proceso lento, pero el resultado bien merece la espera.

Que lo disfrutéis.

Buñuelos de bacalao

Este plato, típico de la Semana Santa, era lo único que nos gustaba a mi hermana y a mi de los potajes de bacalao que mi madre preparaba religiosamente cuando se acercaba la Semana Santa… de hecho, esa costumbre la sigue manteniendo, aunque los que “disfrutan” de ese plato son ahora sólo ella y mi padre. Tengo que probar a hacerlo aunque la verdad no es un plato que me llame mucho la atención.

La forma de hacer estos buñuelos es mucho más ligera que los tradicionales ya que no se hace ninguna masa de rebozado con harina, sino que se fríen directamente.

Qué necesitamos:

  • unos 350-400 gr de bacalao desalado
  • 3 huevos
  • pan rallado
  • ajo
  • perejil
  • sal
  • aceite de oliva abundante para freir

Cómo los hacemos:

  1. Desmigamos el bacalao desalado en un bol grande.
  2. Picamos el ajo y el perejil y los incorporamos al bacalao desalado.
  3. Hechamos los huevos y espolvoreamos una pizca de sal (con cuidado ya que el bacalao puede estar un poco salado aún).
  4. Amasamos los ingredientes con una mano y con la otra vamos añadiendo el pan picado poco a poco, hasta que tengamos una masa fácil de trabajar pero consistente.
  5. Con la ayuda de dos cucharas vamos haciendo los buñuelos como si fueran croquetas.
  6. Los rebozamos un poco en pan rallado.
  7. Los freimos en abundante aceite caliente y cuando tengan un color dorado uniforme los retiramos a un plato con una servilleta de papel para que absorba el aceite sobrante.

Se pueden comer sólos o acompañados con una salsa casera de tomate.

Espero que os guste.

La lactosa y yo – natillas caseras

Desde que era pequeña el olor de la leche de vaca me ha hechado siempre para atrás y tampoco me han gustado los yogures. No era sólo su sabor, que intentaba esconder con sabores potentes, como por ejemplo el coco, o más tarde los frutos rojos… sobretodo era su textura, aunque hay otros postres lácteos como por ejemplo el flan o las natillas, que dependiendo de la marca tienen una textura bastante similar y en cambio si me gustan. Sin embargo, los quesos siempre me han gustado, y cuanto más secos, fuertes y olorosos mucho mejor.

Recuerdo que desde bastante pequeña, tuve recurrentes ataques de migraña y cólicos, por lo que mi madre optó por llevarme a un médico naturista (bastante raro encontrar uno hace veinte o veinticinco años…), ya que los médicos “tradicionales” no sabían encontrar el por qué de esos dolores. (Pongo lo de “tradicionales” entre comillas, ya que para mi, aunque no estuviese de moda, era y sigue siendo más tradicional un médico naturista que no uno que te atiborra a medicamentos sin hacerte ninguna exploración previa. Un médico naturista (homeópata o naturópata) basa sus conocimientos en lo que nos hemos acostumbrado a llamar los remedios de la abuela: flores y plantas curativas, minerales, y tantas otras terápias que nuestros antepasados han ido perfeccionando con el paso de los años).

El caso que este médico naturista, tras una exploración y cuestionarios completos, determinó que, para evitar tanto la migraña como los cólicos, lo que debía hacer era suprimir al máximo lácteos, fritos y, muy a mi pesar, el chocolate, ya que estos productos lo que hacían era cargar el higado, que tenía que trabajar el doble para poder realizar correctamente su función de filtro.

No tuve ningún problema en realizar dicha supresión, aún siendo una cría de unos diez-doce años… Los lácteos, de por si, ya no eran santo de mi devoción, y los fritos en mi casa tampoco no se comían mucho. Ahora bien, el chocolate… El chocolate, eso ya es otro cantar… Moderé la ingesta, sustituí chocolate blanco y chocolate con leche por chocolate negro, pero a mí el chocolate no me lo quita nadie.

Y la verdad, después de todos estos años, tanto las migrañas como los cólicos, son ahora muy pero que muy esporádicos…

Y cuando me dan, normalmente suele ser por culpa de la lactosa. Imagino que todos sabréis ya que es la lactosa, pero por si aún queda algún despistado en la audiencia lo explico:

La lactosa es el azúcar que se encuentra de forma natural en la leche. Para digerirla, el organismo humano precisa de la enzima lactasa que se produce normalmente en la mucosa intestinal, y que transforma la lactosa en unidades más pequeñas (glucosa y galactosa). La intolerancia a la lactosa se debe a la disminución o ausencia de lactasa en el conducto digestivo. La causa de intolerancia a la lactosa puede ser congénita, por un error del metabolismo bastante raro, en el que la lactasa falta desde el nacimiento, o adquirida. Esta última puede ser parcial o total y puede iniciarse en la infancia, adolescencia o en la edad adulta. Puede deberse a una disminución progresiva de lactasa en las células de la mucosa intestinal a partir de los dos o tres años de edad, sin que se conozca la causa, o como consecuencia de una agresión a la mucosa intestinal por un virus, bacterias, antibióticos o quimioterapia, diarreas infecciosas, enfermedad inflamatoria intestinal crónica, enfermedad celíaca, ingesta excesiva de alcohol, etc.

Los síntomas suelen aparecer de los 30 minutos a las 2 horas después de haber ingerido alimentos que contengan lactosa, generalmente acompañados de flatulencia, cólico intestinal y diarrea. Los síntomas desaparecen entre 3 y 6 horas más tarde. Estos se deben a que la lactosa no digerida en el intestino delgado, pasa al grueso y allí es fermentada por las bacterias de la flora intestinal produciendo hidrógeno y otros gases.

(Fuente: http://saludyalimentacion.consumer.es/intolerancia-a-la-lactosa/)

Para mi, la solución fue sencilla: prescindir por completo de la leche y productos que la contengan. Aunque de vez en cuando me permito un capricho lácteo sin que me produzca trastornos. Normalmente suele tratarse de algún tipo de queso, ya que para el resto, flanes, natillas, cremas, suelo hacerlas en casa utilizando leche sin lactosa, o incluso leches de tipo vegetal: de soja (no muy frecuentemente, porque su sabor no me gusta mucho), de almendra, de arroz…

Así que la recetilla que os pongo aquí es la de unas natillas caseras, de nuevo extraídas del juego de la Nintendo DS, Cocina conmigo ¿Qué preparamos hoy? , que me está dando bastante juego, valga la redundancia.

Como siempre, los ingredientes son para 2 personas y en azul las modificaciones que he hecho en la receta

  • 500 ml de leche sin lactosa
  • 2 cortezas de limón
  • 3 yemas
  • 150 gr de azúcar (75 gr de azúcar blaco y 75 gr de azúcar moreno)
  • 14 gr de maicena
  • 1/4 cdta. de canela molida (o una ramita de canela)
  1. Ponemos la leche y la corteza de limón en un cazo. Añadimos la canela y ponemos a calentar a fuego lento.
  2. Calentamos mezclándo desde el fondo del cazo con una cuchara de madera y apagamos el fuego.
  3. Sacamos la corteza de limón.
  4. Metemos las yemas y el azúcar en otro cazo. Añadimos la maicena y batimos con el batidor.
  5. Vertemos la leche caliente poco a poco en el segundo cazo sin dejar de remover.
  6. Ponemos a fuego lento y seguimos removiendo.
  7. Apagamos el fuego cuando toda la crema empiece a estar espesa y dejamos que se enfríe un poco.
  8. Echamos las natillas en recipientes individuales y las reservamos para que enfríen.
  9. Cuando ya estén frias, las metemos en la nevera, cubiertas con film transparente.
  10. Servir frías.

Buen provecho.

Nota 21-09-11: Como recomendación personal, si no os gustan muy, muy dulces, reducid la cantidad de azúcar, yo pondría unos 100 gr como mucho. Para mi gusto, y el de mi chico, quedaron un pelín empalagosas usando 150 gr.

Ajo blanco de pepino y almendras

Hace unos días os presenté una receta (podéis encontrarla aquí) que encontré en una de las revistas de cocina que compro de tanto en tanto.

De la misma receta, y siguiendo mi anterior post (el de los pepinos), hoy os traigo otra receta de la misma revista, un Ajo blanco de pepino y almendras, o como se ha llamado en mi casa toda la vida, un gazpacho de almendras.

Necesitaremos (para 4 personas):

  • 150 gr de almendras crudas
  • 40 gr de almendras laminadas
  • 1/2 kg de pepinos
  • 2 dientes de ajo
  • 1/2 barra de pan seco
  • 1 l de agua helada
  • Vinagre blanco
  • Aceite de oliva
  • Sal

Preparación:

  1. Cortamos una rebanada de pan por comensal (4), les quitamos la corteza y las ponemos en remojo en un cuenco con agua helada durante 10 minutos.
  2. Picamos las almendras finamente en un molinillo o en un robot de cocina, hasta que queden completamente molidas.
  3. Pelamos los pepinos y los cortamos en trozos grandes.
  4. Colocamos los trozos de pepino en el vaso de la batidora, junto con los ajos (que habremos pelado y quitado el germen previamente), la miga de pan escurrida y un vaso de agua helada. Trituramos hasta conseguir una crema espesa.
  5. Agregamos las almendras molidas, dos cucharadas de aceite de oliva, una de vinagre, una pizca de sal y el resto de agua. Trituramos unos miutos más y corregimos de sal, vinagre o aceite.
  6. Dejamos reposar en la nevera unas dos horas, y sacamos justo en el momento de servir.
  7. Como decoración, salteamos las almendras laminadas en una sartén con unas gotas de aceite, hasta que cojan un color tostado.

I love pepinos

Pues eso, que me encantan los pepinos. Y con esta receta quiero unirme a las campañas de apoyo a los agricultores españoles después de la crisis provocada por las falsas acusaciones del gobierno alemán. Y en particular a la lanzada desde la web de Whole Kitchen

Es una muy sencilla receta que me enseñó mi abuelo cuando era pequeña y nos reuníamos todos en su casa a comer las deliciosas migas de harina que preparaba mi abuela. Todas las nietas nos peleabamos por un trozo de “pegaos” (trozos de masa de harina que se pegaban en el fondo de la sartén… mmm qué ricos recuerdos!!!) Las migas de harina son las típicas de la zona de Almería de dónde es originaria mi familia.

Como acompañamiento a las migas, siempre se ponían un montón de cosas: tomates secos, bacalao, boquerones, morcilla, pimientos verdes, panceta, y según la época también había melón o uvas.

Para hacer pasar mejor las migas, las remojabamos con un “remojón” de pepino o de tomate y pimientos.

Me encantaba la sensación del vinagre en la garganta, como si las amigdalas se estuvieran quejando… y por eso me preparaba un remojón para mi sola… cargadito.

Otro día os pondré también la receta del remojón de tomate y pimiento, porque aunque de pequeña no me gustaba mucho, ahora disfruto con el, aunque no tan  amenudo como quisiera.

Os pongo la receta. Como se supone que es un plato para compartir, las cantidades son aproximadas.

Remojón de pepino

  • 1 pepino español (tanto de variedad como de origen)
  • agua fria
  • aceite de oliva virgen
  • vinagre
  • sal

Cómo se prepara:

  1. En un cuenco pequeño, ponemos el pepino cortado en dados o triangulos pequeños.
  2. Ponemos un pellizco de sal y una cucharada sopera de aceite de oliva. Removemos bien, para que todos los trocitos de pepino se impregnen bien.
  3. Añadimos aproximadamente un vaso de agua fría.
  4. Añadimos un poco de vinagre al gusto.

Este remojón lo he preparado también cuando he comido migas de pan, aunque sinceramente, como las de harina que preparaba mi abuela ningunas.

Un fuerte abrazo a la huerta almeriense.

Patatas rellenas, experimentando en un día de lluvia

Ayer fue uno de esos días que amanece lloviendo y no para de llover hasta que amanece al día siguiente. Así que aprovechamos que no podíamos salir a pasear para hacer experimentos gastronómicos…

Patatas rellenas

Ingredientes para dos personas:

  • 2 patatas medianas (mejor patatas con piel gruesa)
  • 100 gr de carne picada
  • 1/2 berenjena
  • 1/4 calabacin
  • 2 champiñones
  • 1/2 cebolla
  • 1/2 pimiento verde
  • 1/2 pimiento rojo
  • 2 cucharadas de tomate frito
  • queso rallado
  • 1 pizca de curry
  • sal, pimienta, oregáno

Preparación:

  1. Ponemos las patatas a asar durante aproximadamente media hora en el microondas en función mixta (mircro-grill).
  2. Mientras se van asando las patatas, preparamos las verduras:
    1. pelamos la berenjena y el calabacín y un poco e cebolla y los cortamos en dados pequeños.
    2. lavamos el pimiento rojo, el pimiento verde, los champiñones y la cebolla, y los cortamos en pequeñas tiras.
  3. Sofreimos la 3/4 partes de berenjena, todo el calabacín y la cebolla en dados y cuando estén casi hechas, añadimos la carne picada y el tomate frito.
  4. Echamos un poco de sal, pimienta, orégano y 1/3 cucharada de café de curry, y mezclamos bien para que el sofrito quede bien mezclado.
  5. Apartamos el sofrito, y ponemos en la misma sartén, los pimientos rojo y verde y la cebolla cortada a tiras, los sofreimos hasta que queden tiernos y reservamos.
  6. En la misma sartén ponemos los champiñones en láminas y el resto de berenjena y también sofreimos hasta que estén hechos. Reservamos.
  7. Una vez las patatas están hechas (pinchamos con un palillo y comprobamos que está bien cocida), dejamos que se enfríen un poco para poder manipularlas bien.
  8. Les hacemos un corte en la parte superior, abrimos un poco y vamos retirando el interior de las patatas con una cucharilla de postre hasta dejar vacía la patata, vigilando que la piel no se rompa, y reservamos el puré.
  9. Cogemos el sofrito con carne y mezclamos con la patata cocida.
  10. Rellenamos las patatas con la mezcla.
  11. Encima de la mezcla ponemos el resto de verduras, y el queso rallado, y gratinamos en el horno (o en el grill del micro) durante unos minutos hasta que el queso se funda.

Apatía

El calor me mata. Sinceramente. No tengo ganas de hacer nada, me pasaría las horas como los largartos, estirados, inmóviles, para ahorrar energía… eso sí, a la sombrita y con aire acondicionado si puede ser.

Por eso los fines de semana, que es cuando tengo más tiempo para dedicarme a la cocina, acabo haciendo platos rápidos y lo más fresquitos posible (eso cuando no voy a comer fuera a algún restaurante, o autoinvitada a casa de mi madre :P)

Este fin de semana no fue una excepción: el sábado lo pasé en casa de unos familiares y estuvimos largo y tendido en la mesa, tanto que a la hora de cenar, bastó un simple kiwi para acabar de llenarme. De esa comida, una barbacoa, por cierto, sobró bastante comida, que acabamos repartiendo entre todos; así que ya tenía la comida del domingo casi preparada.

No tuve que esforzarme mucho, la verdad, pero tengo que reconocer que seguramente si hubiera ido a algún restaurante, hubiera pedido prácticamente lo mismo:

Primer Plato: Melón con jamón.
Segundo Plato: Butifarra con seques.
Postre: Fruta del tiempo.

¿Es o no un menú típico de restaurante?

Melón con Jamón (1 persona)

Ingredientes:

  • 1 rodaja de melón
  • 2 lonchas de jamón serrano

Preparación:

  1. Cortamos el melón en dados.
  2. Cortamos el jamón en tiras grandes
  3. Hacemos mini brochetas con el melón y el jamón.

(Y esta es la receta “elaborada”, porque en ciertos restaurantes directamente te ponen el jamón encima del melón y ale, ya lo tienes)

Butifarra con seques (1 persona)

Ingredientes:

  • 1 butifarra grande (o 2 pequeñas)
  • 1/2 bote pequeño de judías blancas cocidas
  • 1 ajo
  • perejil
  • sal
  • aceite de oliva

Preparación:

  1. Ponemos la butifarra en una sartén (grill, barbacoa, etc…) y la hacemos al gusto.
  2. En un mortero, picamos el ajo, con la sal y cuando esté todo bien picado añadimos el perejil y el aceite. (Este paso es opcional pero le da un toque de sabor a las judías blancas)
  3. Añadimos el ajo picado a las judías y mezclamos bien.
  4. Servimos la butifarra con las judías blancas.

En esta ocasión, mi paso número 1 fue poner la butifarra en el micro durante 1 minuto y medio.